Mostrando entradas con la etiqueta Escuela de padres. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Escuela de padres. Mostrar todas las entradas
miércoles, 8 de mayo de 2013
ESCUELA DE PADRES Y MADRES
Hoy solo un video....
Etiquetas:
Educación Vial,
Escuela de padres
lunes, 29 de abril de 2013
ESCUELA DE PADRES Y MADRES
Siete claves para educar mejor a los hijos
1. Ejemplo y cariño: Para educar a los hijos cuida primero tu educación. Si cultivas tu crecimiento personal podrás ayudarles mejor. Eres su referencia, y el ejemplo es lo más eficaz. O influyes tú o lo harán otros. No hay ambientes neutros. Sé siempre positivo. Destaca lo bueno cuando corrijas lo malo. Puedes conseguir y mantener la autoridad combinando la razón y el cariño. Tu afecto es la base que da a los hijos la seguridad necesaria para asumir los “riesgos” que implica su crecimiento. Mantén un tono de educación y respeto. El aprecio por uno mismo lleva al aprecio de los demás.
2. Autoestima: Todos tenemos algo bueno. Poténcialo. Para poder relacionarse bien con los demás, primero en la familia, y después en el colegio, es necesario que los hijos tengan una buena autoestima, es decir, que se conozcan, se acepten (superándose) y se quieran, tal y como son. Así podrán también aceptar y ayudar a los demás. Al mismo tiempo, ten en cuenta que la sobreprotección dificulta el desarrollo y la maduración afectiva de tus hijos.
3. Límites y seguridad: Atrévete a decir lo que está bien o está mal. Los hijos necesitan que les pongas límites. Eso les da seguridad. Cuéntales tus experiencias: aciertos y errores. La perfección es enemiga de lo bueno. Acompáñales en el ejercicio de su libertad para que puedan tomar sus propias decisiones y asumir las consecuencias.
4. Orden: Enséñales a ser dueños de su tiempo, para emplearlo con libertad. Por ello es aconsejable que pactes con ellos un horario que les ayude a planificar y organizar su actividad, también en el uso de dispositivos electrónicos e internet. Esto les facilitará el orden en otros ámbitos, en su habitación, en casa, el colegio, etc.
5. Expectativas y comunicación: Confía en tus hijos. No los veas como son, sino como lo que pueden llegar a ser. Tus altas expectativas, siendo objetivas, les ayudan a mejorar, porque perciben de forma positiva lo que se espera de ellos. La comunicación familia-escuela y tu implicación en el colegio les transmite que la educación es importante. Aprende a hablar con tus hijos, desde pequeños. La comunicación con un adolescente empieza con el primer biberón. Ponte al día, acepta el reto tecnológico, porque facilitará el diálogo sobre los temas que les interesan.
6. Consumo responsable: Ayúdales a descubrir el valor de lo que no se compra con dinero. Desde pequeños, enséñales a valorar las cosas, a saber lo que es necesario y lo que no lo es. Esto les preparará para aceptar las carencias y superar las inevitables frustraciones del día a día. Es bueno que aprendan a esperar, a tener paciencia. No les des todo lo que piden y en cualquier momento.
7. Solidaridad: La familia es el primer lugar donde aprender a estar pendientes de los demás. La solidaridad se debe vivir luego en la escuela, con los propios compañeros, y después fuera de ella. Ten en cuenta que la adolescencia es el momento idóneo para promover competencias sociales y solidarias. Ayúdales a alcanzar y valora esas habilidades, capacidades y virtudes sociales, ya que contribuirás al desarrollo de sus competencias en el ámbito personal o profesional.
domingo, 20 de enero de 2013
OREJAS DE MARIPOSA
Os pongo un vídeo donde se nos cuenta un cuento, sobre una niña de la que todos se reían pero ella tenia la gran virtud de darle la vuelta a las cosas y verlas en positivo. Apliquemos esta enseñanza y sepamos trabajar esta actitud en nuestros niños para hacerlos fuertes en su relación con el mundo que les rodea.
Si a alguien le interesa comprar el cuento la editorial es Kalandraka y el ISBN es 9788496388727
Si a alguien le interesa comprar el cuento la editorial es Kalandraka y el ISBN es 9788496388727
Etiquetas:
Cuentos,
Escuela de padres,
Varios
miércoles, 9 de enero de 2013
ESCUELA DE PADRES Y MADRES
Relacionado con el tema que durante esta quincena se trabajará en clase, veo positivo poneros estos enlaces que considero de interés para vosotras, de cara a un futuro.
viernes, 5 de octubre de 2012
ESCUELA DE PADRES Y MADRES: LA RESPONSABILIDAD
ALGUNAS IDEAS PARA EDUCAR LA RESPONSABILIDAD EN LOS NIÑOS
Enseñar a tomar decisiones y establecer límites de actuación
La responsabilidad es uno de los valores o virtudes humanas más importantes en la educación de la personalidad. Uno de los objetivos principales que debemos plantearnos los padres es que nuestros hijos vayan integrándose en los diversos ámbitos de la vida conociendo sus deberes hacia los demás y hacia sí mismo, dando paso a una madurez y responsabilidad progresivas. Tenerlo en cuenta desde el principio puede evitar en el futuro situaciones de dependencia, inmadurez social e inseguridad.
Aprender a tomar decisiones
Ser responsable no sólo es cumplir debidamente lo que se manda. Eso sería mera obediencia, pero ser responsable es algo más, es saber elegir y decidir por uno mismo, con eficacia, en aquello que es propio del nivel de madurez o experiencia que se tiene.
Aprender a tomar decisiones le ayudará a resolver sus necesidades y las de los demás. Hay que dar oportunidades, desde muy temprano, para que el niño elija juegos, ropa, qué libro quiere que se le lea, qué desea merendar, etc. Una vez hecha la elección, la debe llevar hasta el final y no se le deben permitir conductas caprichosas. Tiene que experimentar las consecuencias de una elección equivocada. Por ejemplo: aburrimiento, cansancio, malestar, etc. Esta lección le servirá para ser más reflexivo y valorar aspectos positivos y negativos de lo que vaya a elegir.
A veces, la indecisión puede ser una forma de irresponsabilidad. Es dejar la carga para que otros resuelvan lo que uno no se atreve o no quiere hacer. En los niños pequeños es normal y frecuente que no decidan nada, aunque deberían presentárseles ocasiones para hacerlo. Al principio habrá que enseñarles dándoles dos posibilidades: ¿Qué quieres para merendar: chorizo o mortadela? ¿Qué jersey quieres ponerte, el rojo o el azul?
Después se puede pasar a presentarle tres o más alternativas y, cuando elija, debe explicar el porqué de su decisión. Pedir que se razonen las decisiones es el modo de enseñar a no obrar de un modo caprichoso o impulsivo. Un niño decidido será capaz de afrontar riesgos, siempre que no obre de modo impulsivo.
Es bueno que los padres pidan sugerencias a los hijos para resolver alguna situación problemática cotidiana. Es muy importante que vayan participando en otras decisiones familiares mientras observan cómo los padres sopesan las ventajas e inconvenientes.
Suele ser algo frecuente que los niños pregunten: "¿Qué hago?" y una vez que obtienen una respuesta, la rechacen. Es un modo de llamar la atención del adulto o una incapacidad para afrontar decisiones.
Cuando el niño tiene poca confianza en sí mismo deberemos ayudarle proponiéndole elecciones que supongan poco riesgo y ayudándole con pautas que faciliten su elección: ¿Qué prefieres llevar a la plaza: el balón o la bici? ¿Qué ponemos de postre: manzana o yogur? e ir aumentando el grado de relevancia de las cuestiones que se les plantean.
Pautas para enseñar a decidir
Para ayudar a un hijo a tomar decisiones podrían seguirse estos pasos:
- Enseñar a aceptar una sola posibilidad gustosamente, con una visión positiva. "Hoy tenemos visita y no podrás ver los dibujos animados de la tele, pero lo pasarás muy bien jugando con tus primos".
- Enseñar a elegir entre pocas posibilidades. "Vamos al parque. ¿Qué cogemos, la bici o los patines?"
- Ampliar el número de posibilidades de elección. A partir de los diez años se les pueden presentar diversas opciones. Por ejemplo, elegir entre las posibilidades que presenta el colegio de actividades extraescolares, etc.
- Animar a los hijos a que hagan propuestas que, posteriormente, se valorarán de forma constructiva.
- Enseñar a tolerar cambios imprevistos y que suponen una alteración de su plan tras una decisión tomada.
Dos observaciones:
- Deben valorar los aspectos positivos y negativos de cada alternativa.- Una vez hecha la elección, deben afrontar las consecuencias positivas o negativas, sin echar la culpa a otros en caso de que no sean satisfactorias.
sábado, 28 de abril de 2012
ESCUELA DE PADRES Y MADRES: La Televisión
Esta semana leyendo un documento que me han pasado en un curso de Inteligencia Emocional que estoy haciendo, leí una frase que me ha hecho pensar mucho:
"Muchos padres y madres han descubierto una niñera muy económica: La Televisión"
Creo que es bueno plantearnos esta premisa, para reflexionar sobre el tema y examinarnos a nosotros mismos. Observar si tambien caemos en esto y si estamos privando a nuestros hijos o hijas de tener vivencias que son muy importantes en las edades que tienen (interacción con otros niños, experimentación, estimulación de la fantasía...), sustituyendo estas por largos ratos frente a la tele. Con el objetivo de que nos de tiempo de hacer nuestras cosas.
Os pongo el enlace al documento, por si quereis consultarlo.
domingo, 25 de marzo de 2012
ESCUELA DE PADRES Y MADRES
Como una imagen vale más que mil palabras....
Etiquetas:
Escuela de padres,
presentación
jueves, 1 de marzo de 2012
ESCUELA DE PADRES Y MADRES
Siempre debemos estar dispuestos para aprender una lección, aunque sea algo que hemos escuchado mil veces. Interioricemos el contenido del vídeo e inculquémosles a nuestros niños y niñas el mensaje.
miércoles, 15 de febrero de 2012
ESCUELA DE PADRES Y MADRES: LOS MIEDOS EN LA INFANCIA
En las situaciones de ansiedad y de miedos en los niños, los padres deben tener muy claro que su ayuda es de fundamental importancia en la superación de tales sentimientos. Los miedos no constituyen un grave problema. De ese modo, lo importante es identificar de qué tiene miedo tu hijo y a partir de ahí, posicionarte a su lado para que juntos superéis ese mal momento.
- Habla con tu hijo sobre sus miedos. Intenta saber qué es lo que le asusta. Y réstales importancia pero sin ignorarlas.
- Transmítale afecto, protección, tranquilidad, y confianza. De esa forma, tu hijo te contará siempre sobre sus miedos, y podrás ayudarlo a que los supere y crezca mas seguro de sí mismo.
- Estimula a tu hijo a expresar sus miedos sin sentirse ridiculizado ni avergonzado. Para eso es necesario que aceptes los miedos como reales. Háblale por ejemplo de situaciones que le han asustado cuando eras pequeña/o y de sus miedos.
- Enfrenta al problema con tu hijo. Cuando él no sea capaz de hacer algo solo, intenta hacerlo con él para que pueda comprobar que no pasa nada. Si por ejemplo, él no quiere entrar a oscuras en su habitación, dale la mano y entra junto con él.
- No pierdas la oportunidad de enseñar a tu hijo como otras personas actúan con confianza en aquellas situaciones que él teme. Si tu hijo ve a otro niño tocar una hormiga puede que le ayude a perder el miedo a los insectos.
- Premia a tu hijo por cada vez que él consiga avanzar en la superación del miedo. Alaba su esfuerzo, sus logros, su valentía y su decisión. De esta forma estarás animándole y dándole mas confianza.
- Cuando tu hijo esté pasando por una situación de miedo, trata de distraerle con juegos. Por ejemplo: si el miedo que tiene es de la oscuridad, inventa juegos de espionaje o de busca de tesoros con linternas en una habitación oscura. Y cuando él consiga encontrar el tesoro (imaginario), dile lo valiente que ha sido y hazle notar que no ha pasado nada de malo.
- Cuéntale siempre la verdad. A veces es el desconocido y la falta de información lo que provoca los temores a tu hijo. Si él se asusta con los cuentos de ogros, brujas, etc., dile que todos los personajes no existen en la realidad y que viven solamente en los cuentos, en las películas, etc. Le repita muchas veces si es necesario.
Consejos para ayudar a tu hijo contra los miedos
- Es muy importante que escuches a tu hijo, permitiéndole que exprese todos sus miedos.- Habla con tu hijo sobre sus miedos. Intenta saber qué es lo que le asusta. Y réstales importancia pero sin ignorarlas.
- Transmítale afecto, protección, tranquilidad, y confianza. De esa forma, tu hijo te contará siempre sobre sus miedos, y podrás ayudarlo a que los supere y crezca mas seguro de sí mismo.
- Estimula a tu hijo a expresar sus miedos sin sentirse ridiculizado ni avergonzado. Para eso es necesario que aceptes los miedos como reales. Háblale por ejemplo de situaciones que le han asustado cuando eras pequeña/o y de sus miedos.
- Enfrenta al problema con tu hijo. Cuando él no sea capaz de hacer algo solo, intenta hacerlo con él para que pueda comprobar que no pasa nada. Si por ejemplo, él no quiere entrar a oscuras en su habitación, dale la mano y entra junto con él.
- No pierdas la oportunidad de enseñar a tu hijo como otras personas actúan con confianza en aquellas situaciones que él teme. Si tu hijo ve a otro niño tocar una hormiga puede que le ayude a perder el miedo a los insectos.
- Premia a tu hijo por cada vez que él consiga avanzar en la superación del miedo. Alaba su esfuerzo, sus logros, su valentía y su decisión. De esta forma estarás animándole y dándole mas confianza.
- Cuando tu hijo esté pasando por una situación de miedo, trata de distraerle con juegos. Por ejemplo: si el miedo que tiene es de la oscuridad, inventa juegos de espionaje o de busca de tesoros con linternas en una habitación oscura. Y cuando él consiga encontrar el tesoro (imaginario), dile lo valiente que ha sido y hazle notar que no ha pasado nada de malo.
- Cuéntale siempre la verdad. A veces es el desconocido y la falta de información lo que provoca los temores a tu hijo. Si él se asusta con los cuentos de ogros, brujas, etc., dile que todos los personajes no existen en la realidad y que viven solamente en los cuentos, en las películas, etc. Le repita muchas veces si es necesario.
Etiquetas:
Escuela de padres,
Unidad Miedo
domingo, 18 de diciembre de 2011
ESCUELA DE PADRES Y MADRES
10 CONSEJOS PARA ELEGIR LOS MEJORES REGALOS EDUCATIVOS ESTA NAVIDAD
Otro año más llega la difícil tarea de seleccionar los mejores juguetes para los niños de entre los millones de posibilidades que hay el mercado. Tras la ilusión con la que compramos los regalos, a veces nos encontramos con que el niño no hace caso más que los primeros días y al final nos invade un sentimiento de no haber acertado y de haber afectado a nuestro bolsillo.
El niño escribe su carta a los Reyes Magos y nosotros, que queremos lo mejor para nuestros hijos, queremos complacerle, pero al mismo tiempo queremos que mientras juegue reciba estímulos y le ayude a crecer dentro de su edad. Así que nos planteamos la pregunta: ¿cómo dar con el juguete perfecto que guste al niño, fomente su curiosidad y desarrolle sus habilidades?.
Un buen juguete no es necesariamente el que el mercado dice, sino que es aquel con capacidad para enganchar al niño, que no le da respuestas, sino por contra, estimula las preguntas y le plantea problemas para que los solucione.
Los consejos para estas Navidades
Por ello ofrecemos algunos consejos para elegir este año los mejores juguetes para los niños
1. No te dejes influir por los anuncios de televisión: Hay juguetes que se anuncian mucho, pero eso no quiere decir que sean los mejores o que vayan a captar toda la atención del niño. No queremos decir que no los compres, sino que es recomendable que no sean los únicos que vengan en el saco de Papá Noel o en los camellos de los Reyes Magos.
Existen muchos productos educativos, creativos, científicos o activos con mucho valor, que se pueden convertir en el juguete del año para el niño. Y este año, ¡habrás más que acertado!.
2. Ten en cuenta las aficiones o los gustos del niño: Los niños muestran intereses diferentes y son los padres los que mejor los conocen, e intuyen qué juguetes son los más apropiados para que aprendan mientras juegan. Aunque cada juguete proporciona un modo de aprendizaje, un mismo juguete no es igual de efectivo para todos los niños.
Si el niño tiene preferencias claras puedes orientar sus regalos, por ejemplo, con juegos de dinosaurios, o manualidades. Pregúntate, ¿cuáles son las preferencias del niño?, ¿le gustan los dinosaurios, el espacio, las manualidades?.
3. ¿Por qué no pruebas este año con un libro, multimedia y un juego, es decir, un pack sobre el mismo tema que cultive la curiosidad del niño?. Tanto si optas por dos o más soportes sobre un mismo tema, ten en cuenta que cada uno estimula el aprendizaje de manera diferente, y que su combinación resulta enriquecedora en el niño.
4. Hazte las preguntas necesarias para descubrir lo que el niño aprenderá: Los niños cuando juegan aprenden, por eso, los juguetes han de responder a varias preguntas: ¿le ayuda a fortalecer su autoestima?, ¿fomenta alguna habilidad o capacidad?, ¿fomenta su motricidad?, ¿le enseña historia, geografía, música, o su creatividad?.
Busca aquellos juguetes que les ayuden a expresarse, descubrir el mundo y fomentar su imaginación.
5. Regala libros: Un libro es un excelente regalo y si además se acompaña de una rutina de lectura junto a los padres de 10 ó 15 minutos diarios, lo convierte en el juego más interactivo y multimedia del mercado.
Un libro contado por un adulto es un excelente punto de juego en el que el adulto puede hacer mucho por el niño, al leérselo, gesticular, o preguntarle para saber si se ha enterado, además le servirá para aprender muchas cosas. Estas navidades es buen momento para fomentar este excelente hábito, que divierte al niño, permite interactuar con él y estrechar las relaciones familiares.
6. Racionaliza la compra de juguetes en Navidad y compra juguetes durante todo el año: Los niños no sólo juegan en Navidad y debemos fomentar su juego durante todo el año. Es conveniente comprar menos juguetes ahora, que no van a aprovechar lo suficiente, e ir comprándolos a lo largo del año. Si no puedes evitar que en estas fechas reciba muchos juguetes, guárdale unos cuantos y ve dosificándoselos durante el año para que los aproveche mejor.
7. Escoge los productos ajustados a tu presupuesto y a los valores que quieras promover: En Navidad se produce el momento del año que más dinero gastamos. No lo pases mal porque no puedas comprar el juguete más caro. Existen muchas alternativas de alta calidad y precio adecuado que también se ajustan a tu presupuesto.
8. Vigila que el juguete, libro o juego sea el adecuado para su edad: Algunos niños son más avanzados para su edad y dependen del criterio de los padres para elegir juguetes de edad superior a la que tienen.
9. Considera las sugerencias de los profesores, otros padres, escuelas infantiles y especialistas del juego educativo.
10. Acude a tiendas especializadas en el juguete educativo, y déjate asesorar por sus expertos.
No olvides que a través del juego y de la estimulación los niños incrementan sus potencialidades. Jugar fomenta la capacidad para resolver problemas, el pensamiento lógico, promueve la creatividad, activa múltiples mecanismos de aprendizaje como la memoria e influye en el coeficiente intelectual, cumpliendo un papel fundamental en la socialización del niño.
Jugar es esencial para el desarrollo equilibrado del niño y hacia su preparación para su vida adulta. Y recordemos siempre las palabras del especialista en educación infantil Jean Château: "un niño que no sabe jugar será un adulto que no sabrá pensar”.
Otro año más llega la difícil tarea de seleccionar los mejores juguetes para los niños de entre los millones de posibilidades que hay el mercado. Tras la ilusión con la que compramos los regalos, a veces nos encontramos con que el niño no hace caso más que los primeros días y al final nos invade un sentimiento de no haber acertado y de haber afectado a nuestro bolsillo.
El niño escribe su carta a los Reyes Magos y nosotros, que queremos lo mejor para nuestros hijos, queremos complacerle, pero al mismo tiempo queremos que mientras juegue reciba estímulos y le ayude a crecer dentro de su edad. Así que nos planteamos la pregunta: ¿cómo dar con el juguete perfecto que guste al niño, fomente su curiosidad y desarrolle sus habilidades?.
Un buen juguete no es necesariamente el que el mercado dice, sino que es aquel con capacidad para enganchar al niño, que no le da respuestas, sino por contra, estimula las preguntas y le plantea problemas para que los solucione.
Los consejos para estas Navidades
Por ello ofrecemos algunos consejos para elegir este año los mejores juguetes para los niños
1. No te dejes influir por los anuncios de televisión: Hay juguetes que se anuncian mucho, pero eso no quiere decir que sean los mejores o que vayan a captar toda la atención del niño. No queremos decir que no los compres, sino que es recomendable que no sean los únicos que vengan en el saco de Papá Noel o en los camellos de los Reyes Magos.
Existen muchos productos educativos, creativos, científicos o activos con mucho valor, que se pueden convertir en el juguete del año para el niño. Y este año, ¡habrás más que acertado!.
2. Ten en cuenta las aficiones o los gustos del niño: Los niños muestran intereses diferentes y son los padres los que mejor los conocen, e intuyen qué juguetes son los más apropiados para que aprendan mientras juegan. Aunque cada juguete proporciona un modo de aprendizaje, un mismo juguete no es igual de efectivo para todos los niños.
Si el niño tiene preferencias claras puedes orientar sus regalos, por ejemplo, con juegos de dinosaurios, o manualidades. Pregúntate, ¿cuáles son las preferencias del niño?, ¿le gustan los dinosaurios, el espacio, las manualidades?.
3. ¿Por qué no pruebas este año con un libro, multimedia y un juego, es decir, un pack sobre el mismo tema que cultive la curiosidad del niño?. Tanto si optas por dos o más soportes sobre un mismo tema, ten en cuenta que cada uno estimula el aprendizaje de manera diferente, y que su combinación resulta enriquecedora en el niño.
4. Hazte las preguntas necesarias para descubrir lo que el niño aprenderá: Los niños cuando juegan aprenden, por eso, los juguetes han de responder a varias preguntas: ¿le ayuda a fortalecer su autoestima?, ¿fomenta alguna habilidad o capacidad?, ¿fomenta su motricidad?, ¿le enseña historia, geografía, música, o su creatividad?.
Busca aquellos juguetes que les ayuden a expresarse, descubrir el mundo y fomentar su imaginación.
5. Regala libros: Un libro es un excelente regalo y si además se acompaña de una rutina de lectura junto a los padres de 10 ó 15 minutos diarios, lo convierte en el juego más interactivo y multimedia del mercado.
Un libro contado por un adulto es un excelente punto de juego en el que el adulto puede hacer mucho por el niño, al leérselo, gesticular, o preguntarle para saber si se ha enterado, además le servirá para aprender muchas cosas. Estas navidades es buen momento para fomentar este excelente hábito, que divierte al niño, permite interactuar con él y estrechar las relaciones familiares.
6. Racionaliza la compra de juguetes en Navidad y compra juguetes durante todo el año: Los niños no sólo juegan en Navidad y debemos fomentar su juego durante todo el año. Es conveniente comprar menos juguetes ahora, que no van a aprovechar lo suficiente, e ir comprándolos a lo largo del año. Si no puedes evitar que en estas fechas reciba muchos juguetes, guárdale unos cuantos y ve dosificándoselos durante el año para que los aproveche mejor.
7. Escoge los productos ajustados a tu presupuesto y a los valores que quieras promover: En Navidad se produce el momento del año que más dinero gastamos. No lo pases mal porque no puedas comprar el juguete más caro. Existen muchas alternativas de alta calidad y precio adecuado que también se ajustan a tu presupuesto.
8. Vigila que el juguete, libro o juego sea el adecuado para su edad: Algunos niños son más avanzados para su edad y dependen del criterio de los padres para elegir juguetes de edad superior a la que tienen.
9. Considera las sugerencias de los profesores, otros padres, escuelas infantiles y especialistas del juego educativo.
10. Acude a tiendas especializadas en el juguete educativo, y déjate asesorar por sus expertos.
No olvides que a través del juego y de la estimulación los niños incrementan sus potencialidades. Jugar fomenta la capacidad para resolver problemas, el pensamiento lógico, promueve la creatividad, activa múltiples mecanismos de aprendizaje como la memoria e influye en el coeficiente intelectual, cumpliendo un papel fundamental en la socialización del niño.
Jugar es esencial para el desarrollo equilibrado del niño y hacia su preparación para su vida adulta. Y recordemos siempre las palabras del especialista en educación infantil Jean Château: "un niño que no sabe jugar será un adulto que no sabrá pensar”.
domingo, 16 de octubre de 2011
ESCUELA DE PADRES Y MADRES
ORIENTACIONES GENERALES SOBRE HÁBITOS DE AUTONOMÍA
• Los niños han de aprender a dormir, comer, asearse...por sí solos, de forma autónoma y el principio fundamental para enseñarles es muy sencillo: “cuando vea que su hijo hace algo bien, prémielo con una alabanza, sonrisa, abrazo...”. Recuerde que “TODA CONDUCTA QUE RECIBE UN PREMIO TIENDE A REPETIRSE”. Por tanto premie la conducta que quiere que se repita. Hágalo de la siguiente manera:
o Abrácelo/a, acarícielo/a, dígale lo bien que lo hizo y lo contento/a que está usted por ello; reconózcalo ante otros miembro de la familia (padre, hermano, abuelo...).
o Aumente sus salidas o el tiempo de estancia en el parque, en la calle, jugando con él/ella, de excursión en familia...
o Prémiele con algún objeto material: pequeños juguetes, canicas, globos...no obstante estos premios deben ser los menos usados.
• Para usar correctamente el premio o refuerzo siga los siguientes pasos:
o Debe premiar inmediatamente después de que se de la conducta.
o Al principio premiar cada vez que aparezca la conducta.
o Cuando la conducta aparezca con bastante frecuencia premiar sólo de vez en cuando (ejemplo: de cada cuatro veces premiar una).
o Cuando el hábito forme parte de cu conducta habitual, premie de tarde en tarde, porque las conductas que no reciben ningún premio se extinguen.
o No dar el premio o refuerzo sin más. Al hacerlo dígale que está cumpliendo con su obligación y eso es lo que debe hacer siempre. Pero también felicítelo/a por lo que hace, independientemente del refuerzo que utilice.
• Cuando su hijo/a realice alguna conducta inadecuada no preste excesiva atención a la misma. La atención es un refuerzo que hace que aumente la frecuencia de emisión de tal conducta. Recuerde que un niño necesita recibir atención de sus padres. Si la única que recibe es la negativa ( cuando hace algo mal), la aceptará porque esa es mejor que nada.
• No emplear tácticas de “si haces...te doy”...es una forma de chantaje.
• Las normas que le demos deben estar muy claras. Repetirlas tantas veces como sea necesario, adoptando una actitud serena, sin gritos, sin angustias...Proporcione todas las razones posibles para que las entienda, siempre de forma serena y contestando a todo aquello que pregunte o plantee. Aclararle el qué, cómo y cuándo.
• Padre y madre deben ser coherentes con las normas que se den y, sobre todo, estar de acuerdo entre ambos.
• Sean constantes en las posturas que adopten. No ceda a menos que existan razones muy justificadas.
• Se deben favorecer las relaciones de su hijo con otros niños. Anímelos a que las establezcan por sí solos.
• Cree un ambiente familiar sano y comprensivo, tratando por igual a todos sus hijos.
• La llegada de un nuevo hermano puede provocar celos. Si el hermano mayor se encuentra presente evite expresar e forma reiterada muestras de cariño con el recién llegado. Implíquelo en el cuidado del bebé. Reconózcale sus competencias por ser mayor.
• No haga comparaciones entre los hermanos.
• Los padres son modelo de aprendizaje por ello es necesario la constancia en la realización de actividades y responsabilidades.
• Evite el paternalismo exagerado...los niños/as son capaces de realizar actividades complejas...y los padres no deben impedirlo. A medida que nuestros hijos van adquiriendo habilidades se hacen más independientes y aumentan su autoestima.
• Los niños han de aprender a dormir, comer, asearse...por sí solos, de forma autónoma y el principio fundamental para enseñarles es muy sencillo: “cuando vea que su hijo hace algo bien, prémielo con una alabanza, sonrisa, abrazo...”. Recuerde que “TODA CONDUCTA QUE RECIBE UN PREMIO TIENDE A REPETIRSE”. Por tanto premie la conducta que quiere que se repita. Hágalo de la siguiente manera:
o Abrácelo/a, acarícielo/a, dígale lo bien que lo hizo y lo contento/a que está usted por ello; reconózcalo ante otros miembro de la familia (padre, hermano, abuelo...).
o Aumente sus salidas o el tiempo de estancia en el parque, en la calle, jugando con él/ella, de excursión en familia...
o Prémiele con algún objeto material: pequeños juguetes, canicas, globos...no obstante estos premios deben ser los menos usados.
• Para usar correctamente el premio o refuerzo siga los siguientes pasos:
o Debe premiar inmediatamente después de que se de la conducta.
o Al principio premiar cada vez que aparezca la conducta.
o Cuando la conducta aparezca con bastante frecuencia premiar sólo de vez en cuando (ejemplo: de cada cuatro veces premiar una).
o Cuando el hábito forme parte de cu conducta habitual, premie de tarde en tarde, porque las conductas que no reciben ningún premio se extinguen.
o No dar el premio o refuerzo sin más. Al hacerlo dígale que está cumpliendo con su obligación y eso es lo que debe hacer siempre. Pero también felicítelo/a por lo que hace, independientemente del refuerzo que utilice.
• Cuando su hijo/a realice alguna conducta inadecuada no preste excesiva atención a la misma. La atención es un refuerzo que hace que aumente la frecuencia de emisión de tal conducta. Recuerde que un niño necesita recibir atención de sus padres. Si la única que recibe es la negativa ( cuando hace algo mal), la aceptará porque esa es mejor que nada.
• No emplear tácticas de “si haces...te doy”...es una forma de chantaje.
• Las normas que le demos deben estar muy claras. Repetirlas tantas veces como sea necesario, adoptando una actitud serena, sin gritos, sin angustias...Proporcione todas las razones posibles para que las entienda, siempre de forma serena y contestando a todo aquello que pregunte o plantee. Aclararle el qué, cómo y cuándo.
• Padre y madre deben ser coherentes con las normas que se den y, sobre todo, estar de acuerdo entre ambos.
• Sean constantes en las posturas que adopten. No ceda a menos que existan razones muy justificadas.
• Se deben favorecer las relaciones de su hijo con otros niños. Anímelos a que las establezcan por sí solos.
• Cree un ambiente familiar sano y comprensivo, tratando por igual a todos sus hijos.
• La llegada de un nuevo hermano puede provocar celos. Si el hermano mayor se encuentra presente evite expresar e forma reiterada muestras de cariño con el recién llegado. Implíquelo en el cuidado del bebé. Reconózcale sus competencias por ser mayor.
• No haga comparaciones entre los hermanos.
• Los padres son modelo de aprendizaje por ello es necesario la constancia en la realización de actividades y responsabilidades.
• Evite el paternalismo exagerado...los niños/as son capaces de realizar actividades complejas...y los padres no deben impedirlo. A medida que nuestros hijos van adquiriendo habilidades se hacen más independientes y aumentan su autoestima.
lunes, 6 de junio de 2011
ESCUELA DE PADRES Y MADRES
Consejos de cara al verano

Al despedir el año a los padres de nuestros alumnos deseándoles un buen verano, la mayoría nos devuelve una mirada ansiosa por no saber muy bien cómo afrontar el período de descanso escolar.
Este temor debe ser superado con una adecuada organización de los horarios y las actividades. Las rutinas deben flexibilizarse, pero deben seguir estando ahí, esto ayudará a no perder el control.
El verano es una estación que posibilita la práctica de unas actividades a las que no se tiene tanto acceso el resto del año, aprovechemos esto y el mayor tiempo libre de nuestros hijos para que tengan un mayor contacto con la naturaleza, hagan ejercicio físico, cuiden las amistades que hicieron en la escuela y, por qué no, repasen un poco de lo aprendido en el curso, pero nunca saturándolos.
No se trata de sentar al niño frente a una libreta (eso ya lo han hecho durante el curso), hay actividades lúdicas que, sin ser tachadas de deberes, enseñan mucho, como contar conchas en la playa, distribuirlas en conjuntos de grandes, medianas y pequeñas, jugar al veo-veo, adivinar un animal respondiendo a las preguntas sólo con sí o no, o adivinar los colores preguntando si está presente en determinados objetos, etc.
En Educación Infantil el elemento lúdico forma parte de la metodología diaria ya que se considera una importante fuente de aprendizaje que ayuda a los pequeños a desarrollar adecuadamente su personalidad, precisamente porque no se trata de una imposición, sino que surge de manera espontánea, resultando una actividad placentera.
Jugar un rato con ellos, con los juegos se logra, entre otros aspectos, mejorar el lenguaje, potenciar su creatividad, desarrollar conceptos lógicos, conseguir un mayor progreso motor, aumentar su organización espacial y temporal, contribuir a la integración en su medio físico, social y cultural, facilitar la socialización y satisfacer necesidades afectivas.
En definitiva, durante las vacaciones es preciso mantener unas rutinas elementales y flexibilizar las restantes, adecuándolas a las condiciones de buen clima y tiempo libre, potenciando actividades en las que se implique la familia y que les permitan aprender sin darse siquiera cuenta.
Para terminar, quiero haceros llegar una poesía de Silvia Zurdo que creo que puede resumir la idea que he tratado de transmitir, espero que os guste:
Vacaciones,
las vacaciones
tienen la magia de un circo,
la frescura de un paseo por el parque
y la fantasía de un cuento sin final.
La alegría de un encuentro con amigos,
sabor a caramelo de limón
y el perfume del chocolate.
Pero, sobre todo, deberían tener
la calidez de la familia
y un tiempo sin reloj.
Al despedir el año a los padres de nuestros alumnos deseándoles un buen verano, la mayoría nos devuelve una mirada ansiosa por no saber muy bien cómo afrontar el período de descanso escolar.
Este temor debe ser superado con una adecuada organización de los horarios y las actividades. Las rutinas deben flexibilizarse, pero deben seguir estando ahí, esto ayudará a no perder el control.
El verano es una estación que posibilita la práctica de unas actividades a las que no se tiene tanto acceso el resto del año, aprovechemos esto y el mayor tiempo libre de nuestros hijos para que tengan un mayor contacto con la naturaleza, hagan ejercicio físico, cuiden las amistades que hicieron en la escuela y, por qué no, repasen un poco de lo aprendido en el curso, pero nunca saturándolos.
No se trata de sentar al niño frente a una libreta (eso ya lo han hecho durante el curso), hay actividades lúdicas que, sin ser tachadas de deberes, enseñan mucho, como contar conchas en la playa, distribuirlas en conjuntos de grandes, medianas y pequeñas, jugar al veo-veo, adivinar un animal respondiendo a las preguntas sólo con sí o no, o adivinar los colores preguntando si está presente en determinados objetos, etc.
En Educación Infantil el elemento lúdico forma parte de la metodología diaria ya que se considera una importante fuente de aprendizaje que ayuda a los pequeños a desarrollar adecuadamente su personalidad, precisamente porque no se trata de una imposición, sino que surge de manera espontánea, resultando una actividad placentera.
Jugar un rato con ellos, con los juegos se logra, entre otros aspectos, mejorar el lenguaje, potenciar su creatividad, desarrollar conceptos lógicos, conseguir un mayor progreso motor, aumentar su organización espacial y temporal, contribuir a la integración en su medio físico, social y cultural, facilitar la socialización y satisfacer necesidades afectivas.
En definitiva, durante las vacaciones es preciso mantener unas rutinas elementales y flexibilizar las restantes, adecuándolas a las condiciones de buen clima y tiempo libre, potenciando actividades en las que se implique la familia y que les permitan aprender sin darse siquiera cuenta.
Para terminar, quiero haceros llegar una poesía de Silvia Zurdo que creo que puede resumir la idea que he tratado de transmitir, espero que os guste:
Vacaciones,
las vacaciones
tienen la magia de un circo,
la frescura de un paseo por el parque
y la fantasía de un cuento sin final.
La alegría de un encuentro con amigos,
sabor a caramelo de limón
y el perfume del chocolate.
Pero, sobre todo, deberían tener
la calidez de la familia
y un tiempo sin reloj.
miércoles, 27 de abril de 2011
ESCUELA DE PADRES Y MADRES
ENSEÑAR BUENOS MODALES A LOS HIJOS
Conseguir que un niño pida siempre las cosas "por favor" o que dé las "gracias" cuando recibe algo no es fruto del azar. Detrás de este logro persiste un importante trabajo educador por parte de las familias. Pero los buenos modales no se fundamentan sólo en estos dos términos. Engloban un conjunto de modelos de comportamiento que, aplicados de forma usual en la vida diaria, reportarán a los hijos una base óptima para relacionarse con los demás miembros de la sociedad e integrarse de modo efectivo en ella.
Los buenos modales pueden parecer algo tan sencillo como un conjunto de reglas sobre la conducta, pero estas pautas están muy ligadas a la educación en valores. Actitudes como el agradecimiento, el reconocimiento, el respeto, la consideración, la amabilidad o la cortesía se reflejan en una buena educación. Como afirma el sociólogo Salvador Cardús en su obra 'El desconcierto de la educación', "no se trata de enseñar normas estrictas, los modelos de comportamiento se aprenden como estilos de vida". La principal herramienta con la que cuentan los padres es el ejemplo.
Los modales deben estar presentes en todo momento, tanto en el hogar como fuera de él. De nada sirve mostrar a los hijos un comportamiento idóneo en ambientes externos si en casa, con los demás miembros de la familia, no se repiten. Deben entenderse como un proceso paulatino y cotidiano que los niños observen en las personas más cercanas desde muy pequeños y que apliquen ellos mismos a medida que adquieren la madurez necesaria. No consiste sólo en decirles qué no deben hacer, sino también lo contrario: qué deben hacer.
Además de "predicar con el ejemplo", los padres deben mostrar a los hijos los beneficios que se obtienen cuando se hace uso de las normas esenciales de respeto y cortesía.
Principales pautas
La repetición es la clave para que los niños pidan "por favor" y den las "gracias"
"Por favor" y "gracias": la repetición es la clave para que los niños incorporen estas dos palabras a su vocabulario de forma habitual. Desde muy pequeños, hay que utilizarlas al dirigirse a ellos e insistir en que las usen para que las entiendan como una fórmula mágica para obtener sus necesidades y para agradecerlo.
Saludar: un "hola" basta en las edades más tempranas, más adelante se les puede enseñar a incluir detrás de esta fórmula el nombre de la persona que se saluda. Decir "buenos días", "buenas tardes", etc. cuando se llega a un lugar, son costumbres que se deben inculcar de manera progresiva.
Interrupciones: llamar a la puerta antes de entrar, esperar el turno para hablar y no interrumpir las conversaciones de los demás son pautas fundamentales de buenos modales. Ya sea en casa o en actos públicos, los niños deben entender que cualquier momento no es bueno para hablar y que, si es imprescindible, deben pedir permiso para hacerlo.
Cuando estén capacitados, hay que enseñarles a asearse antes de salir de casa
Orden e higiene: el aspecto externo de un niño refleja su modo de actuar. Cuando estén capacitados, hay que enseñarles a asearse antes de salir de casa y mantener la pulcritud en la medida de lo posible, no hay que olvidar que son niños. Es fundamental inculcarles la importancia del orden, tanto con sus cosas como con las pertenencias de los demás y, en este último caso, que aprendan a respetar los objetos ajenos y a no coger nunca nada que no sea de ellos sin permiso.
Para cualquier padre es una gran satisfacción escuchar que su hijo está bien educado. Es el reconocimiento a una ardua tarea que los progenitores deben iniciar desde muy temprana edad. Inculcar a un niño buenos modales y normas de comportamiento le ayudará en el futuro en su proceso de socialización y le permitirá adquirir valores y actitudes imprescindibles para relacionarse con los demás. La paciencia y el buen ejemplo son las principales herramientas para conseguirlo.
Publicado por Marta Vazquez-Reina, Pedagoga de la Universidad de Navarra
Conseguir que un niño pida siempre las cosas "por favor" o que dé las "gracias" cuando recibe algo no es fruto del azar. Detrás de este logro persiste un importante trabajo educador por parte de las familias. Pero los buenos modales no se fundamentan sólo en estos dos términos. Engloban un conjunto de modelos de comportamiento que, aplicados de forma usual en la vida diaria, reportarán a los hijos una base óptima para relacionarse con los demás miembros de la sociedad e integrarse de modo efectivo en ella.
Los buenos modales pueden parecer algo tan sencillo como un conjunto de reglas sobre la conducta, pero estas pautas están muy ligadas a la educación en valores. Actitudes como el agradecimiento, el reconocimiento, el respeto, la consideración, la amabilidad o la cortesía se reflejan en una buena educación. Como afirma el sociólogo Salvador Cardús en su obra 'El desconcierto de la educación', "no se trata de enseñar normas estrictas, los modelos de comportamiento se aprenden como estilos de vida". La principal herramienta con la que cuentan los padres es el ejemplo.
Los modales deben estar presentes en todo momento, tanto en el hogar como fuera de él. De nada sirve mostrar a los hijos un comportamiento idóneo en ambientes externos si en casa, con los demás miembros de la familia, no se repiten. Deben entenderse como un proceso paulatino y cotidiano que los niños observen en las personas más cercanas desde muy pequeños y que apliquen ellos mismos a medida que adquieren la madurez necesaria. No consiste sólo en decirles qué no deben hacer, sino también lo contrario: qué deben hacer.
Además de "predicar con el ejemplo", los padres deben mostrar a los hijos los beneficios que se obtienen cuando se hace uso de las normas esenciales de respeto y cortesía.
Principales pautas
La repetición es la clave para que los niños pidan "por favor" y den las "gracias"
"Por favor" y "gracias": la repetición es la clave para que los niños incorporen estas dos palabras a su vocabulario de forma habitual. Desde muy pequeños, hay que utilizarlas al dirigirse a ellos e insistir en que las usen para que las entiendan como una fórmula mágica para obtener sus necesidades y para agradecerlo.
Saludar: un "hola" basta en las edades más tempranas, más adelante se les puede enseñar a incluir detrás de esta fórmula el nombre de la persona que se saluda. Decir "buenos días", "buenas tardes", etc. cuando se llega a un lugar, son costumbres que se deben inculcar de manera progresiva.
Interrupciones: llamar a la puerta antes de entrar, esperar el turno para hablar y no interrumpir las conversaciones de los demás son pautas fundamentales de buenos modales. Ya sea en casa o en actos públicos, los niños deben entender que cualquier momento no es bueno para hablar y que, si es imprescindible, deben pedir permiso para hacerlo.
Cuando estén capacitados, hay que enseñarles a asearse antes de salir de casa
Orden e higiene: el aspecto externo de un niño refleja su modo de actuar. Cuando estén capacitados, hay que enseñarles a asearse antes de salir de casa y mantener la pulcritud en la medida de lo posible, no hay que olvidar que son niños. Es fundamental inculcarles la importancia del orden, tanto con sus cosas como con las pertenencias de los demás y, en este último caso, que aprendan a respetar los objetos ajenos y a no coger nunca nada que no sea de ellos sin permiso.
Para cualquier padre es una gran satisfacción escuchar que su hijo está bien educado. Es el reconocimiento a una ardua tarea que los progenitores deben iniciar desde muy temprana edad. Inculcar a un niño buenos modales y normas de comportamiento le ayudará en el futuro en su proceso de socialización y le permitirá adquirir valores y actitudes imprescindibles para relacionarse con los demás. La paciencia y el buen ejemplo son las principales herramientas para conseguirlo.
Publicado por Marta Vazquez-Reina, Pedagoga de la Universidad de Navarra
viernes, 11 de marzo de 2011
ESCUELA DE PADRES Y MADRES
Queridas familias, os anuncio que una vez al mes publicaré algún artículo que me haya parecido interesante en relación a la educación de nuestros niños y niñas. No pretendo dar lecciones magistrales, solo que nos demos cuenta de que hay ocasiones en las que actuamos pensando que es la mejor manera y con las mejores intenciones y no siempre es así, porque siempre hay otras formas de hacer las cosas.
No olvidad de pararos un momento a ver la ilustración que muestra el artículo, suele ser bastante gráfica y nos ayudará a sacar nuestra propia conclusión.
¿SOMOS CONSCIENTES LOS PADRES DE CUÁNDO SOBREPROTEGEMOS A LOS HIJOS?

Hay padres y madres que sobreprotegen a sus hijos e hijas, pero no tienen consciencia de ello y se sorprenden cuando, por ejemplo, el profesor tutor les advierte de los problemas que conlleva la sobreprotección.
Para saber si los padres sobreprotegen a sus hijos precisan fijarse, en primer lugar, si les hacen las tareas que podrían hacer ellos: si les dan la comida, si los visten, si les hacen la cama; si se les ayudan mucho con “los deberes” escolares porque todos los días les dicen que no los entienden; si les llevan la mochila del colegio, sin reparar tan siquiera que es una responsabilidad de los niños...
Los padres necesitan caer en cuenta que tiene sentido hacer determinadas tareas a los niños cuando tienen un año, dos, quizá tres..., pero, a medida que van creciendo se hace preciso que, de forma progresiva, se hagan cargo de sus cosas. Si los padres no lo hacen así, de alguna manera les están invalidando, dado que no los consideran capaces de asumir sus responsabilidades.
También los padres necesitan observar si permiten a sus hijos decidir sobre los temas que les conciernen, ya que con frecuencia tienden a considerarlos demasiado pequeños.
Las personas estamos tomando decisiones continuamente a lo largo de la vida, por lo tanto, los niños precisan formarse en el hecho de elegir y, a la vez, en aprender a aceptar las consecuencias de sus elecciones. Por consiguiente, estará bien que vayan decidiendo sobre cuestiones, como: qué ropa ponerse (dentro de lo que los padres consideren razonable); la forma de organizar su tiempo libre, etc. Si los padres no actúan en esa dirección estarán contribuyendo a crear niños dependientes y con poca seguridad interna en si mismos.
Asimismo los padres sobreprotegen cuando no tienen la coherencia y la firmeza necesaria para mantener los límites (aquellos que entiendan como razonables para cada situación). A veces basta un pequeño berrinche, o unas palabras, como: “Mamá, es que tú no me quieres”, para que los niños logren saltarse el límite y salirse con la suya.
El amor a los hijos resulta compatible con el establecimiento de los límites y, si los niños no los incorporan cuando corresponde, resulta bastante probable que tendrán problemas de adaptación, ya que tenderán a no aceptar ni respetar las normas.
Pepe Gonzalez. Educador, pedagogo y psicólogo de Escuela de Madres y Padres
No olvidad de pararos un momento a ver la ilustración que muestra el artículo, suele ser bastante gráfica y nos ayudará a sacar nuestra propia conclusión.
¿SOMOS CONSCIENTES LOS PADRES DE CUÁNDO SOBREPROTEGEMOS A LOS HIJOS?
Hay padres y madres que sobreprotegen a sus hijos e hijas, pero no tienen consciencia de ello y se sorprenden cuando, por ejemplo, el profesor tutor les advierte de los problemas que conlleva la sobreprotección.
Para saber si los padres sobreprotegen a sus hijos precisan fijarse, en primer lugar, si les hacen las tareas que podrían hacer ellos: si les dan la comida, si los visten, si les hacen la cama; si se les ayudan mucho con “los deberes” escolares porque todos los días les dicen que no los entienden; si les llevan la mochila del colegio, sin reparar tan siquiera que es una responsabilidad de los niños...
Los padres necesitan caer en cuenta que tiene sentido hacer determinadas tareas a los niños cuando tienen un año, dos, quizá tres..., pero, a medida que van creciendo se hace preciso que, de forma progresiva, se hagan cargo de sus cosas. Si los padres no lo hacen así, de alguna manera les están invalidando, dado que no los consideran capaces de asumir sus responsabilidades.
También los padres necesitan observar si permiten a sus hijos decidir sobre los temas que les conciernen, ya que con frecuencia tienden a considerarlos demasiado pequeños.
Las personas estamos tomando decisiones continuamente a lo largo de la vida, por lo tanto, los niños precisan formarse en el hecho de elegir y, a la vez, en aprender a aceptar las consecuencias de sus elecciones. Por consiguiente, estará bien que vayan decidiendo sobre cuestiones, como: qué ropa ponerse (dentro de lo que los padres consideren razonable); la forma de organizar su tiempo libre, etc. Si los padres no actúan en esa dirección estarán contribuyendo a crear niños dependientes y con poca seguridad interna en si mismos.
Asimismo los padres sobreprotegen cuando no tienen la coherencia y la firmeza necesaria para mantener los límites (aquellos que entiendan como razonables para cada situación). A veces basta un pequeño berrinche, o unas palabras, como: “Mamá, es que tú no me quieres”, para que los niños logren saltarse el límite y salirse con la suya.
El amor a los hijos resulta compatible con el establecimiento de los límites y, si los niños no los incorporan cuando corresponde, resulta bastante probable que tendrán problemas de adaptación, ya que tenderán a no aceptar ni respetar las normas.
Pepe Gonzalez. Educador, pedagogo y psicólogo de Escuela de Madres y Padres
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


